La residencia de tercera edad va viento en popa
El sábado por la noche llegaron los suegros a disfrutar de unos dias de playa, que el año pasado les sentaron muy bien para el invierno por lo visto. La verdad es que son amorosos y no dan ninguna guerra, pero ya sabemos que no es lo mismo la casa tan llena de gente... Estamos a la espera de que mi hijo Alberto también confirme si viene a visitarnos para el otro fin de semana.
Y la báscula sigue en el baño de abajo... voy a tener que subirla en un despiste porque no puede seguir este descontrol.
Por cierto, me duele el cuerpecito entero, deben ser agujetas piscineras (quien lo diria).
Hala!, que me marcho a recoger a los abuelos a la playa para subirlos a comer.
BESOS MIL

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